Este domingo algo pasó en clase que no se oía absolutamente nada. Menuda concentración!! Hasta nosotros nos sorprendimos de que no se oyeran puyas ni vaciladas.
Debió ser el laboratorio que nos tuvo tan concentrados, entre los círculos de 20 metros, que no patatas…. Y conseguir pasar las barras a buen ritmo, saltar sin comernos las cruzadas…. menuda virguería!!!
Yo tengo agujetas de pura concentración.
Después de nuestra clase el picadero se llenó de gente, montones de niños con ganas de montar en los ponys, se notaba que hacia buen día y había salido el sol. La verdad da gusto disfrutar de una mañana de sol, caballos y risas.
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